Me gusta contar historias.
Lo hago desde niño, cuando jugaba a ser escritor, entrevistador y poeta. Con el tiempo, ese juego se convirtió en oficio: he contado historias para El Sol de Cuautla, periódico de la Organización Editorial Mexicana que se lee en la región oriente de Morelos, y desde hace un año también lo hago por mi cuenta, a través de videos y publicaciones en Facebook, TikTok, Instagram y YouTube.

Pero lo que más me interesa de contar historias no es solamente lo que una persona hace, sino lo que hay detrás de aquello que hace.
Me interesa conocer sus sueños, sus miedos, sus ideas, sus contradicciones, las dificultades que ha enfrentado y la manera en que ha aprendido a vivir con ellas. Escuchar lo que tiene que decir alguien que, a primera vista, quizá no tendría nada que contarme.
Porque creo que cada persona es un mundo.
O quizá, más precisamente, un mapa.

Cuando miramos un mapa encontramos ciudades, fronteras, caminos, ríos, montañas y lugares que todavía no conocemos. Algo parecido ocurre cuando conocemos a alguien. Poco a poco aparecen sus afectos, sus heridas, alegrías y obsesiones, sus recuerdos y esos lugares interiores a los que no cualquiera tiene acceso.
Por eso pienso en este proyecto como un atlas de lo humano.
Un intento por conocer a otros y, de paso, conocernos un poco mejor a nosotros mismos.

Quienes me siguen en redes sociales saben que buena parte de mi trabajo ocurre en Cuautla y sus alrededores. Es, después de todo, el lugar donde vivo y donde me resulta más sencillo salir a encontrar historias. Pero quiero que esta página me permita ir más lejos: conocer otros lugares, otras personas y otras formas de mirar el mundo.
No sé cuántas personas llegarán hasta aquí.
Tampoco sé si, en una época en la que todo parece ocurrir en una pantalla que se desliza con el dedo, todavía tenga sentido construir un sitio para sentarse a leer.
Pero quiero hacerlo.
Porque me gusta escribir. Porque siempre quise tener una página propia. Y porque hay historias que merecen más que unos segundos en el teléfono.
Me gustaría que este sitio sea eso: un lugar para guardar historias.
Un atlas que iré construyendo con el tiempo.
Y, si tengo suerte, por el resto de mi vida.

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